Nuestra relación e interacción con el medio ambiente es posible gracias a órganos que captan, en forma sensible, los objetos y los fenómenos que ocurren en el mundo exterior. Mediante estos órganos, conocemos el tamaño, la forma, el color, la temperatura y otras características de las cosas que existen a nuestro alrededor.
El ser humano dispone, a nivel básico, de 5 sentidos que se encargan de captar la información del entorno, a través de 5 órganos distintos: vista (ojo), oído (oreja), tacto (piel), gusto (lengua) y olfato (nariz).
Sentido químico que sirve para darnos las cualidades de
los sabores. Los gustos primarios son agrio, dulce, salado y amargo;
actualmente se añade un quinto gusto denominado umami (sabroso o delicioso). La
combinación de estos sabores primarios junto a las sensaciones olfatorias y
táctiles, dan lugar a toda la gama de gustos o sabores.
La lengua participa como órgano del gusto, pero también
participa en la masticación, deglución, succión y fonación. Esta se divide en
dos porciones la anterior o porción bucal y la porción posterior o faríngea. En
ella encontramos dos caras, dos bordes, una base y un vértice o punta.
Además, dispone de músculos extrínsecos (sitio de
fijación exterior a la lengua) o intrínsecos (en el interior de la lengua, sin
fijación externa)
La superficie lingual presenta pequeñas proyecciones
llamadas papilas linguales y que pueden ser de cuatro tipos, según la forma que
adopta la mucosa: papilas filiformes, papilas fungiformes, papilas calciformes
o circunvaladas y papilas foliadas.
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